jueves, diciembre 29, 2005

Feliz 2006

Querid@s Tod@s

Los estenopeik@s nos damos un descanso. Estaremos de vaciones hasta mediados de enero del 2006. Os deseamos unas felices fiestas a tod@s.

Muchos besos y prospero año nuevo.

Teo que seas feliz con tu chica. Chica sé feliz con Teo.... Cristobal cuídate de ese resfriado...vaya compañias que te buscas para nochevieja. Es broma.

Podéis seguir escribiendo en los comentarios.

jueves, diciembre 22, 2005

Sin título

























Hay una estrella en tus ojos
con miles de colores
que te iluminan.

Hay un corazón que siente la tibieza de una mañana.

Hay unos brazos abiertos que abarcan la libertad
y sienten ilusiones perdidas.

Hay un amor dulce que suelta las alas.

Hay un olor a incienso que aromatiza mi espíritu,
que inunda mis entrañas, que me hace sentir libre.

Y hay una voz dentro de mi que me serena
Y me hace seguir caminando día a día.

Ángela y Cristóbal




¿QUÉ SON LAS LÁGRIMAS?

Un hombre llora para adentro con la cuencas vacías ,
y entonces las lágrimas llegan al corazón.

Las lágrimas pesadas llevadas día a día
crean un mar oscuro de náufragos que sobreviven
aferrándose a un abrazo que una vez nos lleno de vida.

Las lagrimas son estrellas de luces encendidas.


Ángela, Cristóbal y teo.

miércoles, diciembre 21, 2005

Los estenopeik@s os felicitan.....



Ante este mar traemos una promesa: ser y hacer a otros felices con el nuevo año que va a comenzar..... cierren los ojos por un momento.... piensen en dos cosas que les hagan muy felices.... ¿ya?.... ¿cuáles de ellas cuestan dinero?, seguro que ninguna ¿verdad?.... Pues aplíquese la receta: no vaya al supermercado a por el kilo de langostinos, ni a por la carne roja..... llame a esa persona (porque seguro que lo que le hace feliz no es una cosa sino otras personas)... y propóngale una noche para compartir las pequeñas cosas que nos ocurren y que en el fondo tienen algo hermoso.

Los estenopeik@s lo vamos a hacer y lo sentimos por esta sociedad de consumo y por eso os deseamos una Navidad de verdad, no de decorado que se recoge el 8 de enero y vuelta a ponerse la piel de lobo.

Pues lo dicho, que sean felices y que hagan felices a otros. Feliz 2006, 7 2007, y 2008.......

miércoles, diciembre 14, 2005

Otoño en Madrid


El Otoño en Madrid tiene muchos tonos...... una amplia variedad. Nos gusta pasear entre las hojas siento un sol que no abrasa y que ilumina cada cosa con un brillo especial.












lunes, diciembre 05, 2005

La maleta


Alguna vez escribimos este texto. Ya casi ni me acordaba... todavía no usabamos los ordenadores como ahora.... Lo escribimos entre todos, cada uno y una dejó ahí su trocito de piel.... es bueno que esté aquí para que no se pierda y para poderlo compartir con quien quiera leerlo.

Mi vida a veces parece una maleta. Está llena de sentimientos y de recuerdos, de alegrías, de pesares, de caminos, de encuentros, de fidelidades, de desengaños... Mi torpeza no supera el límite de lo permitido cuando de sobrellevar pasados se trata, pero también tengo un presente que recorro todos los días cuando amanece.Y todo ello lo puedo guardar en mi vida como quien cierra una maleta antes de partir de viaje.
Mi vida, a veces, parece una maleta nunca vacía. Siempre llena hasta la extenuación de sentimientos y de recuerdos, como los retales que me hacen ser quien soy.
Voy de aquí para allá, sintiendo las cosas que me pesan y que me son leves. Voy subiendo las escaleras del destino como quien deja en cada peldaño un poquito de piel, aunque ésta a menudo no valga más que el papel, el dinero o el olvido.
Cuando siento el peso de esa maleta, algo de regocijo envuelve mis músculos al notar como aumenta el caudal vital. Sin entregas, sin “ni a tontas ni a locas”, sin permisivos aplausos que adolezcan el ambiente. Siempre entero, sin muchas líneas rectas con las que arañar los recuerdos. Sin arañarla a ella. A mi maleta.
A veces la abro como quien abre un secreto, en el calor del silencio.
Recuerdos, sí; recuerdos ¡Ojalá pesen unos kilos más!:


“En un silencio abierto con los ojos
abría el canto las gargantas llenas
de derrotas grises; en las callejas
en las que anduve perdiendo y llorando solo” .


Recuerdos...aquellos juegos en el patio del colegio: la bicicleta de hierro roja; la primera vez que descubrí el mar. El canto de las gaviotas invadiendo el espacio.
Como el ladrido lejano respondido por otra queja animal en la oscuridad de la noche. Guardando ladridos estoy. Como quien guarda relojes. Diminutos compases de tiempo aullados a lo largo y ancho de campos y ciudades. Los amos sólo sienten un ladrido cuando se lamenta su can, pero no recogen otros ladridos. Pues yo no soy amo más que de mi propia vida, y puedo regalar a esos animales que tan a menudo ocupan nuestro propio lugar. Y también las guardo en mi maleta.
A veces pesan los malos tragos y es como si algo se estremeciera por dentro: aquel dolor ..., el primer enfado con la familia. La soledad, el desamor, la enfermedad, la pérdida de un ser querido.
M vida a veces perece una maleta que quiero llenar de amor, ternura, amistad, ilusión ... cosas que contar al envejecer. Y mi maleta envejece aprendiendo con rapidez cómo desgranar sus goznes de bisagra adulta para mostrar su interior. ¿Cuántas veces he acudido a ella para desbrozar reliquias? Nubes, tormentas, risas ..., como el gorro de un mago.
No se escapan muchas cosas de mi maleta. Labores, trabajos, afanes... Todos dejan su huella en esas paredes de cartón-piel.

Las ciudades se esconden tras sus rascacielos cuando la abro y cierro para sacar una simple prenda con la que ahuyentar el frió o la lluvia. A veces me aferro a mi maleta como quien acoge una fe, una seguridad, algo en lo que creer.
“Soy sencillamente en el tiempo” me recuerda mi inteligencia, pero es el propio tiempo el que aumenta el valor de mi maleta para mí. Los recuerdos familiares también caben dentro de ella. Las sonrisas de los sobrinos, el abrazo de un padre, el beso de una madre... Y todo en una tenue maleta, parecida al alma. Cuanto más simple, más grande. Algo que trasciende a su propia simpleza. Que crece y crece según aumenta las querencias y ¿por qué no decirlo?, algún que otro olvido.
De todo ello recojo para vestirme con los mejores retazos cada día. Hoy llueve. Y como todos los días de la vida, de nuestra vida, recorro las calles de la ciudad con mi maleta. Nuestra maleta. La sigo llenando con recuerdos, objetos e imágenes lumínicas que perforan mi retina.
A lo lejos, alguien corre buscando su maleta. Buscando su futuro: “Se que el país de la felicidad existe y lo busco”.

Jesús, Milagros, Raquel, Josecho y Juan